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El otro día –en Monterrey– pregunté a la audiencia qué tan grave era la diferencia entre ricos y pobres en México. Me respondieron que era muy grande.
Entonces, ¡hay que reducirla! No sólo está moralmente mal, sino que agrava el problema de la inseguridad y la violencia.
Pero ambos lados, tanto ricos como pobres, deben poner de su parte para solucionarlo.
Los ricos dedicando más dinero, más gasto a educación, salud y apoyos para la gente pobre.
Y del lado de los pobres, también deben cooperar. Deben desarrollar autoestima, confianza en ellos mismos, en lugar de frustración, o celos, o envidia.
Deben trabajar duro y prepararse arduamente. Es de interés nacional.Dalai Lama, México, 2011 (Entrevista en Reforma)